A un niño que visitaba a sus abuelos en su granja, le dieron una honda para que jugara en el campo.
Desanimado por no haber podido cazar ningún animal, regresó a la casa para el almuerzo.
Mientras lo hacía vio al pato más querido por su abuela. Hizo girar su honda y lanzó la piedra, tan certeramente que le pegó al pato en la cabeza y lo mató.
Dándose cuenta de la locura que había cometido, escondió el pato, pero en ese momento vio a su hermana observándolo. Romi lo había visto todo, pero no dijo nada.
Después del almuerzo, la abuela dijo: -Romi vamos a lavar los platos, pero Romi contestó: -abuela,
Gastón me dijo que él quería ayudarte en la cocina.
Luego le susurró a su hermano: -¿Te acuerdas del pato? Así que Gastón lavó los platos.
Más tarde el abuelo les preguntó a los niños si querían ir a pescar y la abuela dijo:-lo siento pero necesito que Romi me ayude a hacer las compras.
Romi sonrió y contestó: -abuela, no hay problema porque Gastón me dijo que quería ayudarte en todo; y susurró nuevamente: -¿Te acuerdas del pato?
Así que Romi se fue a pescar y Gastón se quedó ayudando. Después de varios días Gastón no pudo soportar más el asedio de su hermana y le confesó a su abuela que había matado el pato.
Ella se inclinó y le dio un fuerte abrazo diciéndole: “Querido hijo, yo estaba en la ventana y vi todo lo que pasó, pero no te preocupes, te perdono; sólo estaba esperando para ver cuanto tiempo más permitirías que Romi te hiciera su esclavo”
Tú necesitas saber que Jesús está en la ventana de tu vida, lo ha visto y lo ve absolutamente todo… mentiras, dudas, miedos, odios, ira, falta de perdón, amargura…
Y Él, quiere que sepas que te ama y te perdonará si tan solo le confiesas tus pecados.
No dejes que Satanás te haga su esclavo.
Recuerda, «Jesús está en la ventana»
